Crema de calabaza asada con mantequilla dorada y salvia
Crema de calabaza
Esta crema de calabaza asada es de esos platos acogedores que me encanta compartir en días fríos: la calabaza bien caramelizada se tritura hasta quedar sedosa, se ilumina con un toque de limón y se remata con un chorrito de nata. El paso de asar concentra la dulzura de la calabaza y aporta un matiz rico y ligeramente ahumado.
Para elevarla, corona cada ración con un hilo de mantequilla dorada infusionada con salvia y semillas de calabaza tostadas para aportar contraste crujiente. Es lo bastante elegante para invitados pero lo suficientemente sencilla para una noche entre semana; siempre se siente como un abrazo cálido en un bol.
Ingredientes
- 1.36 kg Calabaza tipo 'sugar' (pelada, sin semillas, en cubos)
- 2 cucharadas Aceite de oliva
- 1.5 cucharaditas Sal kosher
- 0.5 cucharaditas Pimienta negra molida
- 1 unidad Cebolla amarilla (troceada)
- 3 dientes Dientes de ajo (picados)
- 125 g Zanahoria (pelada y picada)
- 1000 ml Caldo de verduras o de pollo
- 125 ml Nata para cocinar (crema de leche)
- 1 cucharada Jarabe de arce (maple syrup)
- 0.25 cucharadita Nuez moscada molida
- 0.25 cucharadita Canela molida
- 4 cucharadas Mantequilla sin sal (para la mantequilla dorada)
- 8 hojas Hojas de salvia fresca
- 1 cucharada Zumo de limón
- 2 cucharadas Semillas de calabaza tostadas (pepitas)
Instrucciones
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Precalienta el horno a 220 °C. Mezcla la calabaza en cubos con 1 cucharada de aceite de oliva, 1 cucharadita de sal y 1/4 cucharadita de pimienta negra en una bandeja de horno con borde. Asa hasta que los bordes estén dorados y la pulpa tierna, unos 35-40 minutos, dando la vuelta una vez.
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Mientras la calabaza se asa, calienta la cucharada restante de aceite de oliva en una olla grande a fuego medio. Añade la cebolla y la zanahoria y cocina hasta que estén blandas, unos 6-8 minutos. Incorpora el ajo y cocina 1 minuto hasta que desprenda aroma.
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Añade la calabaza asada a la olla junto con el caldo, el jarabe de arce, la nuez moscada, la canela y la 1/2 cucharadita de sal restante. Lleva a un hervor suave y cocina 10 minutos para que los sabores se integren.
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Tritura la sopa con una batidora de mano hasta que quede muy suave, o pásala en tandas a una batidora y procesa (devuélvela a la olla). Incorpora la nata y ajusta de sal y pimienta; añade el zumo de limón para dar brillo.
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Para la mantequilla dorada con salvia: en una sartén pequeña derrite la mantequilla a fuego medio. Cocina, moviendo de vez en cuando, hasta que la mantequilla haga espuma y se vuelva dorada con aroma a nuez, unos 3-4 minutos. Añade las hojas de salvia y cocina 30 segundos hasta que estén crujientes. Retira del fuego y mezcla el zumo de limón.
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Sirve la sopa en cazuelas y termina cada una con una cucharada de mantequilla dorada con salvia, un puñado de pepitas tostadas y un último golpe de pimienta negra recién molida. Acompaña con pan crujiente si lo deseas.
Consejos
- Ase la calabaza hasta que tenga algo de dorado: la caramelización añade profundidad que no se obtiene al cocer al vapor.
- Si la sopa queda demasiado espesa, aligera con caldo o agua a cucharadas hasta alcanzar la textura deseada.
- Para un sabor más a nuez, utiliza mantequilla dorada pero vigílala de cerca: puede pasar de dorada a quemada muy rápido.
- Puedes preparar la sopa un día antes: los sabores se intensifican y solo tendrás que recalentarla suavemente antes de servir.
