Risotto cremoso de ajo y parmesano con limón y hierbas
Risotto parmesano
Este risotto es de los platos que preparo cuando quiero algo reconfortante pero elegante; el ajo y el parmesano crean una base lujosamente cremosa mientras un toque de limón y hierbas frescas mantiene cada bocado ligero y vibrante. Es una receta que requiere atención y es casi meditativa: remover despacio recompensa con una textura sedosa que parece especial sin complicaciones.
Me encanta servirlo en una cena acogedora o como acompañamiento de pollo asado o setas salteadas. La receta es tolerante: usa un buen caldo, remueve con paciencia y termina con un parmesano de calidad para obtener un resultado brillante y delicioso.
Ingredientes
- 300 g Arroz Arborio
- 1250 ml Caldo de pollo bajo en sal
- 60 g Mantequilla sin sal
- 15 ml Aceite de oliva
- 1 pieza Cebolla amarilla, picada finamente
- 4 dientes Dientes de ajo, picados
- 125 ml Vino blanco seco
- 100 g Queso Parmesano rallado
- 60 ml Nata para cocinar (opcional)
- 1 cucharadita Ralladura de limón
- 1 cucharada Zumo de limón
- 2 cucharadas Perejil fresco, picado
- 1 cucharadita Hojas de tomillo fresco
- 1 cucharadita Sal (preferible sal kosher)
- 0.5 cucharadita Pimienta negra recién molida
Instrucciones
-
Calienta el caldo en un cazo y mantenlo a fuego muy bajo para que esté caliente durante toda la cocción.
-
En una sartén amplia y de fondo grueso o en una cazuela, calienta el aceite de oliva y 2 cucharadas de mantequilla a fuego medio hasta que empiece a brillar.
-
Añade la cebolla picada y cocina, removiendo de vez en cuando, hasta que esté transparente, unos 4 minutos. Incorpora el ajo picado y cocina 30 segundos hasta que desprenda aroma.
-
Agrega el arroz Arborio y sofríe 1–2 minutos, removiendo, hasta que los bordes de los granos se vean translúcidos.
-
Vierte el vino blanco y remueve hasta que se haya evaporado casi por completo.
-
Añade un cucharón (unos 125 ml) de caldo caliente al arroz y remueve hasta que el líquido se absorba casi por completo. Continúa añadiendo caldo, cucharón a cucharón, removiendo con frecuencia y dejando que cada incorporación se absorba antes de la siguiente. Esto lleva unos 18–20 minutos; el arroz debe quedar tierno con un ligero mordisco.
-
Cuando el arroz esté cremoso y cocido, retira del fuego y añade las 2 cucharadas de mantequilla restantes, la nata (si la usas), el Parmesano rallado, la ralladura y el zumo de limón, el perejil y el tomillo. Remueve con energía para integrar y lograr un acabado brillante.
-
Prueba y ajusta de sal y pimienta al gusto. Si el risotto queda demasiado espeso, incorpora un chorrito de caldo caliente hasta obtener la textura deseada.
-
Sirve en platos calientes, termina con una loncha extra de Parmesano o más queso rallado y una pizca de perejil picado, y consume inmediatamente.
Consejos
- Mantén el caldo caliente: el caldo frío ralentiza la cocción y puede dar una textura desigual.
- Remueve con frecuencia, no constantemente: un movimiento pausado y regular ayuda a que el arroz libere su almidón y quede cremoso.
- Usa un buen Parmesano y rállalo en el momento: marca una gran diferencia en sabor y en el brillo del risotto.
