Ensalada Caprese italiana perfecta con glaseado balsámico
Ensalada Caprese
Esta ensalada Caprese es uno de esos placeres sencillos que nunca me cansan: tomates maduros y jugosos, mozzarella fresca y cremosa, albahaca aromática y un buen chorro de aceite de oliva. Es una celebración de ingredientes frescos y de cómo unos pocos toques bien pensados transforman lo humilde en algo absolutamente delicioso.
Lo que hace especial esta versión es una reducción rápida de balsámico que aporta un acabado brillante y agridulce, más una pizca de sal en escamas que realza los sabores. Sírvela como entrante elegante, un almuerzo ligero con pan rústico o junto a carnes a la parrilla para un menú veraniego perfecto.
Ingredientes
- 680 g Tomates maduros (tipo heirloom o de rama)
- 225 g Mozzarella fresca (bola)
- 15 g Hojas de albahaca fresca
- 45 ml Aceite de oliva virgen extra
- 125 ml Vinagre balsámico
- 15 ml Miel (opcional)
- 1 cucharadita Sal marina en escamas
- 1/2 cucharadita Pimienta negra recién molida
Instrucciones
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Seca las láminas de tomate y de mozzarella con papel de cocina para que la ensalada no quede aguada; reserva.
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Prepara el glaseado de balsámico: vierte el vinagre balsámico en una cazuela pequeña y añade la miel si la usas. Lleva a un ligero hervor a fuego medio, baja el fuego y reduce hasta que tenga consistencia de almíbar, unos 8–10 minutos. Retira del fuego y deja enfriar un poco (espesa más al enfriarse).
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En una fuente amplia, coloca las láminas de tomate y mozzarella alternándolas y solapándolas en una sola capa. Introduce las hojas de albahaca entre las láminas para dar color y aroma.
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Rocía el aceite de oliva virgen extra de forma uniforme sobre las láminas montadas.
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Vierte con cuchara o con un biberón el glaseado de balsámico ya templado sobre los tomates y la mozzarella formando un patrón decorativo. Empieza con poco: siempre puedes añadir más.
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Tempera con sal en escamas y pimienta negra recién molida al gusto. Deja reposar la ensalada 5 minutos a temperatura ambiente para que los sabores se integren.
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Opcional: termina con unas hojas extra de albahaca y un último hilo muy ligero de aceite de oliva justo antes de servir.
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Sirve de inmediato con pan rústico o como un entrante brillante junto a carnes a la parrilla o una pasta sencilla.
Consejos
- Utiliza los tomates más maduros que encuentres; unos buenos tomates hacen que esta ensalada destaque por sí sola.
- Corta la mozzarella y los tomates con el mismo grosor para que cada bocado tenga el equilibrio de queso y fruta.
- Puedes preparar el glaseado de balsámico con antelación y guardarlo en el frigorífico; si se espesa demasiado, caliéntalo suavemente antes de usar.
- Sirve a temperatura ambiente: el queso muy frío pierde parte de su aroma y sabor.
