Tarta de queso quemada al estilo vasco con nata y vainilla
Tarta Vasca
Esta tarta de queso vasca es de esas recetas que ganan a todo el mundo con su cubierta dramáticamente caramelizada y un interior lujosamente cremoso. No lleva base, es sorprendentemente fácil de preparar y solo necesita un horno muy caliente y pocos ingredientes—queso crema, nata, huevos y azúcar—para conseguir un centro tipo natilla enmarcado por una corteza tostada.
Me encanta servirla fría para que el interior se asiente lo justo y se pueda cortar con limpieza, aunque también queda espectacular a temperatura ambiente para un bocado aún más sedoso. Es una receta permisiva, muy resultona en la mesa y perfecta para una cena con amigos o un capricho de fin de semana: corta directamente del frigorífico o deja que tome un poco de temperatura según tu gusto.
Ingredientes
- 680 g Queso crema entero (tipo Philadelphia), a temperatura ambiente
- 200 g Azúcar granulado
- 4 uds Huevos grandes
- 360 ml Nata para montar (35% MG)
- 2 cucharadas Harina de trigo
- 2 cucharaditas Extracto de vainilla puro
- 1/2 cucharadita Sal marina fina
- 1 cucharada Mantequilla sin sal (para engrasar el molde)
Instrucciones
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Precalienta el horno a 230 ºC. Engrasa generosamente un molde desmontable de 23 cm y forra con un collar alto de papel de horno, dejando al menos 5 cm por encima del borde.
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En un bol grande, bate el queso crema templado con el azúcar hasta que esté completamente suave y sin grumos, unos 2–3 minutos con batidora eléctrica a velocidad media.
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Añade los huevos uno a uno, mezclando a baja velocidad y raspando el bol tras cada adición para que la masa quede sedosa. No sobrebatas.
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Tamiza la harina e incorpora la sal y la vainilla; mezcla solo hasta integrar.
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Vierte la nata lentamente y pliega con una espátula o mezcla a baja velocidad hasta que la masa sea homogénea y fluida. Debe quedar suave y algo líquida.
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Pasa la masa por un colador fino directamente al molde preparado para eliminar posibles grumos y alisa la superficie con una espátula.
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Hornea a 230 ºC durante 45–55 minutos, girando una vez si tu horno calienta de forma desigual. La superficie debe quedar profundamente caramelizada y marrón oscuro; el centro aún temblará ligeramente al mover el molde.
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Saca del horno y deja enfriar a temperatura ambiente dentro del molde; el centro se asentará al enfriarse. Refrigera al menos 4 horas o toda la noche para obtener la mejor textura.
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Para servir, pasa un cuchillo fino alrededor del papel, desmonta el molde y despega el papel de los laterales. Corta con un cuchillo caliente y limpio para conseguir porciones prolijas. Sirve frío o ligeramente templado según prefieras.
Consejos
- Usa queso crema y huevos a temperatura ambiente para que la masa quede sedosa sin necesidad de batir en exceso.
- El collar alto de papel de horno es clave: protege los laterales y permite que la superficie se caramelice profundamente.
- No te preocupes si la superficie queda muy oscura; ese ligero toque quemado es el carácter de la tarta. Fíjate en el temblor del centro, no tanto en el tiempo exacto.
- Refrigera la tarta al menos 4 horas (mejor toda la noche) para conseguir cortes limpios y la textura ideal.
