Tarta de queso quemada al estilo vasco con nata y vainilla
Tarta Vasca
Tarta de queso sin base, con interior cremoso y una cubierta profundamente caramelizada.
Información nutricional (por porción)
Esta tarta de queso vasca es de esas recetas que ganan a todo el mundo con su cubierta dramáticamente caramelizada y un interior lujosamente cremoso. No lleva base, es sorprendentemente fácil de preparar y solo necesita un horno muy caliente y pocos ingredientes—queso crema, nata, huevos y azúcar—para conseguir un centro tipo natilla enmarcado por una corteza tostada.
Me encanta servirla fría para que el interior se asiente lo justo y se pueda cortar con limpieza, aunque también queda espectacular a temperatura ambiente para un bocado aún más sedoso. Es una receta permisiva, muy resultona en la mesa y perfecta para una cena con amigos o un capricho de fin de semana: corta directamente del frigorífico o deja que tome un poco de temperatura según tu gusto.
Ingredientes
- Queso crema entero (tipo Philadelphia), a temperatura ambiente:680 g
- Azúcar granulado:200 g
- Huevos grandes:4 uds
- Nata para montar (35% MG):360 ml
- Harina de trigo:2 cucharadas
- Extracto de vainilla puro:2 cucharaditas
- Sal marina fina:1/2 cucharadita
- Mantequilla sin sal (para engrasar el molde):1 cucharada
Instrucciones
Consejos
- Usa queso crema y huevos a temperatura ambiente para que la masa quede sedosa sin necesidad de batir en exceso.
- El collar alto de papel de horno es clave: protege los laterales y permite que la superficie se caramelice profundamente.
- No te preocupes si la superficie queda muy oscura; ese ligero toque quemado es el carácter de la tarta. Fíjate en el temblor del centro, no tanto en el tiempo exacto.
- Refrigera la tarta al menos 4 horas (mejor toda la noche) para conseguir cortes limpios y la textura ideal.
