Tarta Shortcake de fresa y crema con capas de vainilla
Shortcake fresa
Esta Tarta Shortcake de fresa y crema recoge los sabores del shortcake clásico en una versión de capas elegante: un bizcocho de vainilla tierno, nata aireada estabilizada con mascarpone y fresas maceradas que empapan las capas con dulzor fresco. Es ligera y veraniega, y queda preciosa como centro de mesa en cumpleaños, brunch o cuando quieres algo bonito y rico.
La técnica es sencilla: hornear un bizcocho básico de vainilla, dejar que las fresas suelten su jugo, montar la nata con un toque de mascarpone para darle cuerpo y montar. Me gusta poder preparar elementos con antelación (bizcochos y fresas maceradas) para que el montaje sea relajado y satisfactorio.
Ingredientes
- 240 g Harina de trigo todo uso
- 250 g Azúcar granulado
- 2 cucharaditas Polvo de hornear (levadura química)
- 1/2 cucharadita Sal
- 113 g Mantequilla sin sal, fría y en cubos
- 3 piezas Huevos
- 2 cucharaditas Extracto de vainilla
- 240 ml Leche entera
- 120 g Crema agria (sour cream)
- 450 g Fresas frescas, sin hojas y en rodajas
- 50 g Azúcar granulado (para macerar)
- 15 ml Zumo de limón
- 480 ml Nata para montar (35% MG)
- 40 g Azúcar glas
- 113 g Queso mascarpone
- 30 ml Mermelada de fresa (opcional, para pincelar)
- 4 ramitas Ramitas de menta fresca (para decorar)
Instrucciones
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Precalienta el horno a 180 °C. Engrasa y forra con papel vegetal dos moldes redondos de 20 cm y espolvorea ligeramente con harina los lados.
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Mezcla en un bol grande la harina, el azúcar, el polvo de hornear y la sal.
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Incorpora la mantequilla fría a los ingredientes secos con un cortapastas o con dos tenedores hasta obtener migas gruesas.
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En otro bol bate los huevos con la vainilla, la leche y la crema agria hasta que quede una mezcla homogénea. Incorpora la mezcla líquida a los secos y mezcla sólo hasta integrar; no sobrebatas.
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Reparte la masa de forma uniforme entre los moldes y alisa la superficie. Hornea 18–22 minutos o hasta que al pinchar con un palillo salga limpio. Deja enfriar 10 minutos en los moldes, desmolda sobre rejillas y deja enfriar completamente.
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Mientras se enfrían los bizcochos, mezcla las fresas en rodajas con 50 g de azúcar y el zumo de limón en un bol. Deja macerar a temperatura ambiente al menos 20–30 minutos para que suelten jugo.
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Prepara la nata estabilizada: bate la nata hasta que empiece a espesar, añade el azúcar glas y el mascarpone y sigue batiendo hasta obtener picos suaves-medios; el mascarpone aporta cuerpo y evita que la nata se agüe.
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Si las capas tienen copete, nivélalas con un cuchillo de sierra. Opcionalmente pincela cada capa ligeramente con mermelada de fresa para dar brillo y más sabor.
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Coloca una de las capas en el plato de servicio, extiende una capa generosa de nata y reparte aproximadamente un tercio de las fresas maceradas con sus jugos sobre la crema. Repite con la segunda capa y termina con una capa fina de crema en la parte superior y los lados.
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Coloca el resto de fresas encima, dejando que algo del jugo chorree por los lados para un aspecto rústico y bonito. Refrigera la tarta al menos 1 hora para que se asiente antes de cortar.
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Corta con un cuchillo afilado y limpia la hoja entre cada corte. Sirve fría o a temperatura fresca, decorada con ramitas de menta.
Consejos
- Prepara las capas de bizcocho el día anterior y envuélvelas bien: así se cortan y montan con más limpieza.
- El mascarpone en la nata ayuda a estabilizarla para que la tarta pueda estar un rato fuera en una fiesta sin desarmarse.
- Si las fresas están muy dulces reduce el azúcar de macerado a 2 cucharadas (unos 25 g) y ajusta al gusto. La crema agria puede encontrarse en supermercados grandes; si no, sustituye por yogur natural espeso.
- Para una tarta más alta hornea tres moldes de 15 cm y apílalos, o utiliza un molde de 23×33 cm y ajusta el montaje.
