Gofres crujientes de suero de leche para preparar con antelación

Gofres de suero de leche para preparar antes
Estos gofres, suaves por dentro y ligeramente ácidos, se enfrían sin quedar pesados, se congelan por separado y se recalientan directamente del congelador.
Tener gofres caseros en el congelador convierte un brunch ajetreado en una sencilla tarea de recalentado. La masa lleva suero de leche para aportar ternura y poca azúcar, de modo que combina igual de bien con fruta y sirope que con huevos u otros acompañamientos salados.
Para conseguir un gofre crujiente que se pueda preparar con antelación, hay que dejar escapar el vapor. Cocina cada pieza hasta que esté bien dorada y pásala directamente a una rejilla sin apilarla. Una vez fría, una congelación breve y destapada evita que las piezas se peguen antes de guardarlas.
Recalienta los gofres directamente del congelador en el horno caliente o en la tostadora. El exterior recupera su textura crujiente, el centro queda tierno y todas las piezas llegan a la mesa casi al mismo tiempo, sin que nadie tenga que quedarse junto a la gofrera.
La receta rinde ocho gofres belgas redondos o una cantidad similar en una gofrera estándar. Cada aparato es distinto: utiliza la cantidad de masa recomendada para el tuyo y fíjate en el color dorado intenso y en la disminución del vapor para saber cuándo están listos.
Información nutricional (por porción)
Instrucciones
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1
Precalienta la gofrera a temperatura media-alta siguiendo las indicaciones del fabricante. Coloca una rejilla grande sobre una bandeja y deja espacio suficiente para ella en el congelador.
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2
Mezcla en un bol grande la harina, la maicena, el azúcar, la levadura química, el bicarbonato y la sal hasta que queden bien repartidos.
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3
En otro bol, bate los huevos con el suero de leche, la mantequilla derretida y la vainilla hasta obtener una mezcla homogénea.
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4
Vierte la mezcla líquida sobre los ingredientes secos. Incorpora con suavidad hasta que no queden zonas grandes de harina; algunos grumos pequeños son normales. Deja reposar la masa 10 minutos.
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5
Pincela ligeramente las placas calientes con aceite. Añade la cantidad de masa recomendada para la gofrera, ciérrala y cocina hasta que el gofre esté bien dorado y salga menos vapor, entre 4 y 6 minutos.
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6
Pasa cada gofre directamente a la rejilla y déjalo en una sola capa. Repite con el resto de la masa y deja enfriar por completo sin apilar las piezas.
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7
Coloca los gofres fríos en una sola capa sobre la bandeja y congélalos destapados hasta que estén firmes, aproximadamente 1 hora. Guárdalos en una bolsa de congelación con papel de horno entre capas, expulsa el aire y congela hasta 2 meses.
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8
Para servir, calienta el horno a 200 °C. Coloca los gofres congelados directamente sobre la rejilla del horno y hornéalos de 7 a 10 minutos hasta que estén calientes y crujientes, o tuesta piezas individuales en una tostadora.
Ingredientes
- Harina de trigo común:315 g
- Maicena:60 g
- Azúcar blanco:25 g
- Levadura química:12 g
- Bicarbonato de sodio:5 g
- Sal kosher:5 g
- Huevos grandes:3
- Suero de leche:600 ml
- Mantequilla sin sal, derretida y ligeramente templada:115 g
- Extracto de vainilla:5 ml
- Aceite neutro para la gofrera:15 ml
Consejos
- Deja enfriar los gofres por completo antes de congelarlos; el vapor atrapado forma cristales de hielo y ablanda la corteza.
- Para adelantar trabajo la noche anterior, mezcla los ingredientes secos y refrigera por separado la mezcla líquida tapada; júntalos por la mañana.
- Evita el microondas al recalentar, porque ablanda los gofres en vez de devolverles los bordes crujientes.
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