Pollo marroquí estofado lento con albaricoques y almendras
Pollo marroquí
Este pollo marroquí estofado a fuego lento es de los platos que me encanta preparar para iftar durante el Ramadán: aromático, reconfortante y muy agradecido en la cocina. Muslos con hueso y piel se cocinan hasta quedar tiernos en una salsa de tomate, azafrán, especias cálidas y albaricoques dulces, y al final se remata con almendras tostadas y hierbas frescas para dar contraste.
Parece un plato especial pero es sencillo de preparar: un dorado rápido, un salteado fragante y un estofado suave mientras pones la mesa o haces guarniciones. Sírvelo sobre cuscús para una comida compartida, reconfortante y que llena a todos.
Ingredientes
- 1.36 kg Muslos de pollo con hueso y piel
- 45 ml Aceite de oliva
- 1 pieza Cebolla amarilla grande, en rodajas finas
- 4 dientes Dientes de ajo, picados
- 15 g Jengibre fresco rallado
- 1 cucharadita Canela molida
- 1 cucharadita Comino molido
- 1 cucharadita Pimentón dulce
- 1/2 cucharadita Cúrcuma
- 1/8 cucharadita Hebras de azafrán
- 1 1/2 cucharadita Sal kosher
- 1/2 cucharadita Pimienta negra molida
- 410 g Tomate en dados (conserva)
- 500 ml Caldo de pollo bajo en sal
- 150 g Albaricoques secos, picados
- 30 ml Miel
- 30 ml Zumo de limón
- 75 g Almendras fileteadas, tostadas
- 15 g Cilantro fresco, picado
- 15 g Perejil fresco, picado
- 340 g Cuscús (seco)
- 500 ml Agua (para el cuscús)
- 30 g Mantequilla (para el cuscús)
Instrucciones
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Seca los muslos de pollo con papel de cocina y sazona ambos lados con 1 cucharadita de sal kosher y 1/4 cucharadita de pimienta.
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Calienta 2 cucharadas (30 ml) de aceite de oliva en una cazuela grande o sartén profunda a fuego medio-alto. Dora los muslos, empezando por la piel, hasta que estén bien dorados, unos 5–6 minutos por lado. Trabaja en tandas si hace falta y reserva los muslos dorados en un plato.
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Baja el fuego a medio y añade la cucharada restante de aceite. Incorpora la cebolla en rodajas y cocina hasta que esté blanda y translúcida, aproximadamente 6 minutos.
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Agrega el ajo y el jengibre y cocina 1 minuto hasta que desprendan su aroma. Añade la canela, el comino, el pimentón, la cúrcuma, las hebras de azafrán, la 1/2 cucharadita de sal restante y 1/4 cucharadita de pimienta; cocina 30 segundos para que las especias liberen su olor.
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Vierte el tomate en dados y el caldo de pollo, raspando los restos dorados del fondo de la cazuela. Incorpora los albaricoques picados, la miel y el zumo de limón y mezcla bien.
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Vuelve a poner el pollo en la olla, acomodando las piezas con la piel hacia arriba. Lleva a un ligero hervor, reduce el fuego al mínimo, tapa y cocina a fuego lento durante 35–40 minutos, hasta que el pollo esté tierno y hecho por dentro.
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Mientras se estofa el pollo, lleva 500 ml de agua a ebullición con una pizca de sal. Añade el cuscús, retira del fuego, tapa y deja reposar 5 minutos. Esponja con un tenedor y añade la mantequilla.
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Tuesta las almendras fileteadas en una sartén seca a fuego medio, removiendo, hasta que estén doradas y fragantes, unos 3–4 minutos. Vigila para que no se quemen.
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Cuando el pollo esté listo, prueba la salsa y ajusta de sal, pimienta o un chorrito más de limón si hace falta. Espolvorea el cilantro y el perejil picados sobre el guiso.
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Sirve el pollo y la salsa sobre el cuscús con mantequilla, termina con una generosa lluvia de almendras tostadas y más hierbas frescas.
Consejos
- Hazlo el día anterior: los sabores se intensifican y el plato se recalienta muy bien para iftar.
- Los muslos con hueso mantienen la carne jugosa y aguantan bien el estofado; si prefieres algo más ligero, quita la piel antes de servir.
- Sustituye los albaricoques secos por dátiles picados si buscas una dulzura más profunda, muy tradicional en menús de Ramadán.
- Remoja las hebras de azafrán en 1 cucharada (15 ml) de agua tibia antes de añadirlas para obtener un color y aroma más intensos.
