Gofres de Tiramisú con Crema de Mascarpone y Espresso
Gofres de Tiramisú
Crujientes gofres de espresso coronados con suave crema de mascarpone y cacao. El brunch irresistible definitivo.
Información nutricional (por porción)
Hay algo verdaderamente mágico en transformar un postre italiano tan sofisticado en el capricho definitivo para el desayuno. Estos gofres de tiramisú y espresso capturan todo lo que nos apasiona del clásico dulce: las notas profundas y tostadas del espresso, la riqueza etérea del mascarpone y ese final agridulce tan característico del cacao en polvo. Es una receta que parece increíblemente elegante pero que es sorprendentemente sencilla de preparar para un domingo perezoso o un brunch especial con amigos.
El secreto para obtener ese sabor auténtico es usar un café espresso instantáneo de alta calidad directamente en la masa, lo que aporta a los gofres un tono caoba precioso y un aroma robusto. Al combinarlos con la crema de mascarpone fría y endulzada, que se derrite ligeramente entre los huecos del gofre caliente, se crea una textura y un perfil de sabor absolutamente adictivos. No olvides el toque final de cacao en polvo; es el detalle que realmente trae el espíritu del 'pick-me-up' italiano a tu plato de desayuno.
Ingredientes
- Harina de trigo de todo uso:250 g
- Azúcar granulada:50 g
- Levadura química (polvo de hornear):1 tbsp
- Sal:1/2 tsp
- Café espresso instantáneo en polvo:2 tbsp
- Huevos grandes:2 piezas
- Leche entera:375 ml
- Mantequilla sin sal, derretida y tibia:115 g
- Extracto de vainilla:1 1/2 tsp
- Queso mascarpone:225 g
- Nata para montar (crema de leche):125 ml
- Azúcar glass:40 g
- Cacao en polvo sin azúcar:1 tbsp
Instrucciones
Consejos
- Para conseguir los gofres más esponjosos del mundo, separa las claras, bátelas a punto de nieve e incorpóralas con movimientos envolventes al final de la preparación de la masa.
- Si buscas un toque extra de sabor italiano, añade una cucharada de licor de café (como Kahlúa) a la crema de mascarpone.
- Mantén los gofres listos en el horno a 95°C directamente sobre la rejilla; así se mantendrán crujientes mientras terminas de preparar toda la tanda.
