Waffles de Pan de Maíz con Queso Cheddar y Jalapeño
Waffles de Maíz
Waffles crujientes y salados con queso cheddar y un toque picante de jalapeño. Ideales para un brunch diferente.
Información nutricional (por porción)
Hay algo absolutamente mágico en lo que una gofrera le hace a la masa del pan de maíz. Aunque el pan de maíz tradicional es fantástico, estos waffles elevan la experiencia a otro nivel al crear esa superficie crujiente y dorada que todos buscamos. Cada bocado es una armonía perfecta entre la textura granulada del maíz, el sabor intenso del queso cheddar fundido y el toque justo de picante de los jalapeños.
Me encantan estos waffles porque son increíblemente versátiles. Puedes optar por el contraste dulce-salado bañándolos con abundante mantequilla con sal y miel picante, o utilizarlos como una base sólida para acompañar un buen tazón de chili con carne. Aportan un aire rústico y reconfortante a cualquier comida, ya sea que organices un brunch de fin de semana o busques un giro divertido para la guarnición de la cena.
Preparar la masa es pan comido, pero el secreto está en el suero de leche (buttermilk). Este ingrediente reacciona con el polvo de hornear para darle a los waffles una ligereza increíble, asegurando que se mantengan esponjosos por dentro mientras el exterior adquiere una textura irresistiblemente crujiente.
Ingredientes
- Harina de maíz amarillo:225 g
- Harina de trigo de todo uso:125 g
- Azúcar blanca:2 cda.
- Polvo de hornear:1 cda.
- Sal:0.5 cdta.
- Suero de leche (Buttermilk):375 ml
- Huevos grandes:2 piezas
- Mantequilla sin sal, derretida:60 g
- Queso cheddar fuerte, rallado:115 g
- Jalapeños frescos, sin semillas y picados:2 piezas
Instrucciones
Consejos
- Si te gusta el picante intenso, deja algunas semillas de los jalapeños en la masa.
- Si no encuentras suero de leche, puedes hacerlo en casa mezclando 375 ml de leche con una cucharada de jugo de limón; deja reposar 5 minutos antes de usar.
- Para mantener los waffles crujientes mientras terminas la masa, colócalos sobre una rejilla metálica en el horno a 95°C (200°F).
