Tarta de queso vasca con calabaza
Tarta vasca de calabaza
Una tarta de queso vasca en molde rectangular, con superficie muy tostada, centro cremoso y sabor cálido a calabaza especiada.
Información nutricional (por porción)
La tarta de queso vasca con calabaza conserva la superficie tostada y el centro hundido y cremoso del postre clásico, pero añade suficiente puré de calabaza para que el sabor sea claro y de temporada. Es menos exigente que una tarta de queso tradicional porque se hornea a temperatura alta, no lleva base y no necesita baño María.
La masa se prepara rápido en un procesador de alimentos o con batidora. El queso crema aporta estructura, la calabaza da humedad y color, y una pequeña cantidad de maicena ayuda a que las porciones queden limpias sin perder suavidad.
El molde rectangular hace que esta versión sea práctica para una mesa pequeña. El papel de horno sobresaliente permite sacar la tarta con facilidad una vez fría, y la forma estrecha da rebanadas ordenadas que muestran el interior naranja y cremoso.
Sírvela a temperatura ambiente para una textura más blanda y cremosa, o fría si prefieres cortes más firmes. Es lo bastante rica para servirse sola, aunque una cucharada de nata montada ligera le va muy bien.
Ingredientes
- Azúcar blanco:50 g
- Maicena:45 g
- Sal kosher:3 g
- Canela molida:1 1/2 cucharaditas
- Nuez moscada recién rallada:1/4 cucharadita
- Jengibre molido:1/4 cucharadita
- Azúcar moreno claro:100 g
- Queso crema cortado en trozos grandes:450 g
- Huevos grandes:3
- Puré de calabaza en conserva:305 g
Instrucciones
Consejos
- El queso crema frío funciona bien en procesador; si usas batidora de mano o de pie, déjalo ablandar antes.
- Usa puré de calabaza natural, no relleno de tarta especiado, para controlar el dulzor y las especias.
- Para una superficie más oscura, gratina la tarta 1 o 2 minutos al final, vigilándola de cerca.
- Guarda las sobras tapadas en el frigorífico hasta 5 días.
