Knedlíky checos de fruta con queso dulce

Knedlíky checos de fruta
Bollitos checos suaves rellenos de fruta de temporada y servidos calientes con mantequilla fundida, azúcar y queso fresco dulce.
Los knedlíky checos de fruta son un postre casero y delicado, hecho con una masa suave que envuelve fruta madura. Suelen prepararse cuando hay ciruelas, albaricoques, fresas o arándanos de temporada, y pueden servirse como plato dulce principal o como postre generoso.
Esta versión usa una masa de patata y queso fresco que queda tierna sin resultar pesada. Las patatas deben estar cocidas, frías y bien machacadas para integrarse con el queso, el huevo y la harina; demasiada harina endurece la masa, así que añade solo la necesaria para que se pueda manejar.
La fruta queda en el centro de cada porción de masa y se cuece suavemente por dentro mientras los bollitos hierven. Las ciruelas o albaricoques pequeños funcionan muy bien, pero la fruta partida o las fresas grandes son más fáciles de envolver y se cocinan de forma uniforme.
El acabado es sencillo e imprescindible: los bollitos calientes se sirven enteros o abiertos, cubiertos con mantequilla fundida, azúcar glas y queso fresco dulce rallado. Una pizca de canela o pan rallado tostado es opcional, pero la mantequilla y el queso dan el sabor final del plato.
Información nutricional (por porción)
Instrucciones
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1
Pasa las patatas frías por un pasapurés o machácalas muy finas en un bol grande, sin dejar trozos firmes.
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2
Añade el queso fresco, el huevo y la sal, y mezcla con un tenedor hasta que el queso quede repartido por toda la patata.
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3
Incorpora 190 g de harina y mezcla hasta formar una masa blanda. Si está muy pegajosa, añade el resto poco a poco hasta que puedas manejarla sin que se pegue mucho a los dedos.
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4
Pon a hervir suavemente una olla amplia con agua salada. Enharina ligeramente la mesa y divide la masa en 18 porciones iguales.
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5
Aplana una porción hasta formar un disco de unos 8 cm. Coloca una pieza de fruta en el centro, añade una pizca de azúcar si es ácida y cierra la masa alrededor, pellizcando las uniones.
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6
Haz rodar el dumpling suavemente entre las palmas para sellarlo como una bola lisa. Repite con el resto y deja las piezas en una bandeja ligeramente enharinada.
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7
Introduce los dumplings en el agua en tandas, dejando espacio para que se muevan. Remueve una vez para que no se peguen y cuece hasta que floten y la masa esté firme, de 8 a 10 minutos por tanda.
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8
Sácalos con una espumadera y deja que escurran brevemente. Pásalos a platos calientes mientras cueces las tandas restantes.
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9
Derrite la mantequilla en un cazo pequeño hasta que esté caliente y aromática, sin dorarla. Repártela sobre los dumplings calientes.
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10
Termina cada ración con azúcar glas, queso fresco rallado y un toque ligero de canela si quieres. Sirve enseguida, mientras la masa está suave y caliente.
Ingredientes
- Patatas harinosas, cocidas, peladas y frías:680 g
- Queso fresco tipo farmer o requesón bien escurrido:225 g
- Huevo grande:1
- Sal marina fina:3 g
- Harina de trigo común:220 g
- Fruta de temporada, como ciruelas, albaricoques, fresas o arándanos pequeños:18 piezas
- Azúcar granulado, para fruta ácida:25 g
- Mantequilla sin sal:85 g
- Azúcar glas:60 g
- Queso fresco tipo farmer, rallado o desmigado, para servir:170 g
- Canela molida:1 g
Consejos
- Usa patatas harinosas y deja que se enfríen por completo antes de mezclar la masa; si están calientes absorberán demasiada harina.
- Si usas ciruelas o albaricoques grandes, pártelos y retira el hueso antes de envolverlos para que se cocinen bien.
- Mantén el agua en hervor suave, no fuerte, para que los dumplings no se abran.
- Los sobrantes se pueden recalentar con cuidado al vapor o cortar en rodajas y dorar con mantequilla en una sartén.