Mermelada de naranja amarga de Sevilla, receta pequeña

Mermelada naranja
Mermelada amarga de naranja de Sevilla, vibrante y perfecta para tostadas o regalos.
Esta mermelada de naranja de Sevilla en pequeña cantidad celebra el sabor cítrico intenso y la agradable mordida de las tiras finas de piel. Es una conserva sencilla y práctica: cueces las pieles y la fruta con azúcar, dejas macerar para desarrollar sabor y al día siguiente cocinas hasta obtener un brillo y textura gelificada. Me encanta preparar un tarro o dos cuando las naranjas de Sevilla están de temporada: el aroma llena la cocina y ese punto ligeramente amargo es lo que hace que una verdadera mermelada destaque.
Úsala en tostadas, sobre yogur, para glasear cerdo asado o envuelta como un regalo casero y considerado. La receta incluye una maceración suave durante la noche para profundizar sabores y una opción de pectina si necesitas un cuajado más rápido; sigue la prueba del plato para decidir cuándo está lista.
Información nutricional (por porción)
Instrucciones
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1
Lava bien las naranjas y el limón. Con un buen cuchillo o un pelador, quita la piel de las naranjas tratando de no llevarte demasiado albedo (la parte blanca). Corta las pieles en tiras finas y reserva.
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2
Parte las naranjas peladas en cuartos y exprímelas sobre un bol, recogiendo las semillas. Reserva la pulpa y los jugos; ata las semillas en un pequeño trozo de gasa y ciérralo con hilo de cocina.
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3
Pica la pulpa de naranja de forma tosca, incluyendo las membranas, en trozos del tamaño de un bocado y ponla en una olla amplia de fondo grueso con las tiras de piel, el agua y la bolsa de gasa con las semillas. Lleva a ebullición, baja el fuego y cuece suavemente 10 minutos para ablandar las pieles.
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4
Retira la olla del fuego, añade el azúcar y el zumo de limón y remueve hasta que el azúcar empiece a disolverse. Cubre y deja reposar la mezcla a temperatura ambiente o en la nevera toda la noche (8–12 horas). Esta maceración suaviza el amargor y potencia el sabor.
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5
Al día siguiente vuelve a poner la olla al fuego. Lleva a un hervor suave a fuego medio; retira la bolsa de gasa y apriétala sobre la olla para extraer los jugos ricos en pectina. Desecha la bolsa.
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6
Continúa cocinando la mermelada a fuego lento, removiendo de vez en cuando y retirando la espuma que se forme, hasta que las pieles estén tiernas y la mezcla empiece a espesar. Esto puede tardar entre 20 y 40 minutos según la olla y el calor.
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7
Haz la prueba del punto: enfría un plato en el congelador, pon una cucharadita de mermelada sobre él, deja 30 segundos y empuja con el dedo; si arruga y forma una fina piel está listo. Si no, cuece un poco más o añade la pectina opcional (15 g disuelta según las instrucciones del paquete) y hierve 1–2 minutos.
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8
Cuando esté en su punto, retira del fuego y deja reposar 5 minutos. Rellena los tarros esterilizados con la mermelada caliente dejando 6 mm de espacio libre en la boca, limpia los bordes, coloca las tapas y procesa en baño maría hirviendo 10 minutos para sellar.
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9
Saca los tarros y colócalos sobre un paño hasta que las tapas hagan 'pop' y se enfríen. Etiqueta y guarda hasta 1 año en un lugar fresco y oscuro; una vez abierto, conserva en el frigorífico.
Ingredientes
- Naranjas de Sevilla (amargas):6 unidades
- Azúcar granulado:800 g
- Agua:1000 ml
- Zumo de limón fresco:30 ml
- Pectina en polvo (opcional):15 g
- Sal kosher:1 pizca
- Gasa para semillas:1 trozo
- Tarros esterilizados:4 tarros (≈250 ml cada uno, media pinta)
Consejos
- Usa naranjas de Sevilla para el clásico sabor agridulce; si no las encuentras, mezcla naranjas dulces con un poco de pomelo para imitar el amargor.
- La maceración nocturna mejora mucho la textura y el sabor: no la omitas si tienes tiempo.
- Si dudas del punto, la prueba del plato es la más fiable en casa; la pectina es opcional pero útil si quieres un cuajado más firme y rápido.