Pastel rizado de leche

Amy Walker
Amy Walker
Publicado: 25 de junio de 2026
Etiquetas: Vegetariano, Brunch, Preparar con antelación, postre griego, pasta filo, pastel de crema

Pastel rizado de leche

Un pastel de crema con filo crujiente, pliegues mantecosos, leche aromatizada con vainilla y una capa ligera de azúcar glas.

Tiempo de preparación:25 minTiempo de cocción:35 minTiempo total:60 minPorciones:8Dificultad:Medio

El pastel rizado de leche es un postre de estilo griego que transforma unas hojas de pasta filo en una fuente de pliegues dorados y crujientes. La masa se pincela con mantequilla, se recoge en rosetas sueltas y se hornea una vez antes de añadir la crema para conservar la parte superior quebradiza.

El relleno es deliberadamente sencillo: huevos, leche, azúcar, vainilla y una pizca de sal. Se reparte entre los rizos ya horneados y cuaja como una crema suave, mientras los bordes expuestos de la filo siguen ligeros y hojaldrados.

Esta versión perdona mucho porque la pasta filo rota también funciona muy bien. Las hojas no tienen que quedar perfectas; los pliegues irregulares aportan textura y dejan huecos para que la crema se acomode.

Sirve el pastel apenas tibio o a temperatura ambiente con abundante azúcar glas. Si quieres un aroma más tradicional, añade un poco de canela o ralladura fina de limón a la crema.

Información nutricional (por porción)

Calorías:265 kcal
Proteínas:6 g
Carbohidratos:26 g
Grasas:16 g

Instrucciones

  1. 1
    Molde forrado con papel y pincelado con mantequilla derretida

    Calienta el horno a 175°C. Pincela con mantequilla un molde redondo de 23 cm, forra la base y los lados con papel de hornear y vuelve a pincelar el papel.

  2. 2
    Hojas de pasta filo cubiertas con papel y un paño húmedo

    Desenrolla la pasta filo descongelada y mantén el montón cubierto con papel de hornear y un paño apenas húmedo mientras trabajas para que las hojas no se sequen.

  3. 3
    Hoja de filo con mantequilla fruncida en pliegues sueltos

    Coloca una hoja de filo sobre la encimera, píntala ligeramente con mantequilla y frúncela a lo largo formando un abanico suelto sin aplastar los pliegues.

  4. 4
    Rosetas sueltas de pasta filo colocadas en el molde

    Enrolla la tira fruncida en una roseta floja y ponla en el centro del molde preparado. Repite con las demás hojas, distribuyendo las rosetas hasta llenar el molde.

  5. 5
    Rosetas de filo doradas enfriándose en el molde

    Hornea la filo con mantequilla de 20 a 25 minutos, hasta que los bordes superiores estén crujientes y dorados. Deja el horno encendido y enfría el molde sobre una rejilla durante 10 minutos.

  6. 6
    Crema lisa de leche y vainilla en un bol

    Bate los huevos, el azúcar, la sal y la vainilla en un bol mediano hasta que la mezcla esté lisa; incorpora la leche poco a poco sin dejar de batir.

  7. 7
    Crema vertida entre pliegues dorados de filo

    Vierte la crema por encima y alrededor de la filo horneada, dejando que se meta entre los pliegues sin aplastar las puntas crujientes.

  8. 8
    Pastel rizado de leche horneado con la crema cuajada en el molde

    Devuelve el molde al horno y hornea de 15 a 20 minutos, hasta que la crema esté cuajada cerca del centro y no se mueva como líquido al sacudir suavemente el molde.

  9. 9
    Pastel rizado de leche frío espolvoreado con azúcar y cortado

    Deja enfriar al menos 15 minutos, desmolda si quieres y espolvorea generosamente con azúcar glas antes de cortar.

Ingredientes

  • Mantequilla sin sal, derretida:70 g
  • Hojas de pasta filo, descongeladas:7 hojas
  • Huevos grandes:3
  • Sal kosher:1 ml
  • Azúcar granulada:100 g
  • Extracto de vainilla:8 ml
  • Leche entera:360 ml
  • Azúcar glas:al gusto

Consejos

  • Descongela la pasta filo en el frigorífico durante la noche y déjala a temperatura ambiente unos 15 minutos antes de abrirla.
  • Un pulverizador limpio ayuda a humedecer el paño que cubre la filo; debe quedar húmedo, no mojado.
  • Para un sabor más cálido, añade 1/2 cucharadita de canela molida o 1 cucharadita de ralladura fina de limón a la crema.
  • Las sobras se conservan bien en el frigorífico hasta 3 días y se pueden comer frías o apenas recalentadas.