Sopa francesa de cebolla esencial

Sopa francesa de cebolla
Una sopa francesa clásica de cebolla con cebollas bien caramelizadas, caldo sabroso, pan frotado con ajo y una capa burbujeante de queso gruyere.
La sopa francesa de cebolla depende más de la paciencia que de la técnica. Una olla pesada, muchas cebollas y calor constante transforman las rodajas crudas en una base dulce y caoba que da cuerpo y profundidad al plato.
Esta versión mantiene una lista de ingredientes precisa: mantequilla, cebollas amarillas, un chorrito de jerez seco o vino blanco, caldo intenso y pimienta negra. El caldo de res aporta el sabor más tradicional, pero un caldo oscuro de verduras o de setas también funciona muy bien.
El pan gratinado forma parte de la sopa, no es solo un adorno. Frotarlo con ajo crudo antes de añadir el queso da carácter a cada cucharada, y recortarlo para que encaje en el cuenco ayuda a crear una tapa uniforme y burbujeante de gruyere.
Usa cuencos aptos para horno si los tienes, o gratina las tostadas con queso en una bandeja y colócalas sobre la sopa caliente al servir. La sopa se recalienta bien; añade el pan y el queso solo a las raciones que vayas a comer en ese momento.
Información nutricional (por porción)
Instrucciones
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1
Derrite la mantequilla en una olla holandesa de 5 a 6 litros a fuego medio. Añade las cebollas y remueve hasta que queden brillantes y cubiertas de mantequilla.
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2
Tapa la olla, baja el fuego a medio-bajo y cocina las cebollas 15 minutos para que se ablanden y suelten su jugo.
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3
Destapa, añade la sal y cocina a fuego medio-bajo o medio durante 60 a 80 minutos, removiendo cada 5 a 8 minutos, hasta que las cebollas estén muy tiernas, de color dorado oscuro y reducidas a una masa espesa.
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4
Vierte el jerez, el vermut o el vino y raspa el fondo de la olla con una cuchara de madera. Cocina hasta que el líquido casi desaparezca.
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5
Añade el caldo, el laurel y la pimienta negra. Lleva a un hervor suave, tapa parcialmente y cocina 20 minutos para que el caldo tome el dulzor de las cebollas.
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6
Prueba la sopa y ajusta con más sal o pimienta si hace falta. Retira y desecha el laurel.
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7
Mientras la sopa hierve, calienta el gratinador. Tuesta el pan hasta que esté firme y ligeramente dorado, y frota un lado de cada rebanada con el ajo cortado.
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8
Coloca cuencos aptos para horno sobre una bandeja con borde. Reparte la sopa caliente, pon una tostada con ajo encima de cada cuenco y cubre con gruyere rallado.
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9
Gratina de 2 a 4 minutos, vigilando de cerca, hasta que el queso esté fundido, burbujeante y dorado en algunas zonas.
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10
Espolvorea tomillo y deja reposar los cuencos de 3 a 5 minutos antes de servir, porque la sopa estará muy caliente.
Ingredientes
- Cebollas amarillas en rodajas finas:1.36 kg
- Mantequilla sin sal:45 g
- Sal marina fina:1 1/2 cucharaditas
- Jerez seco, vermut seco o vino blanco seco:60 ml
- Caldo de res, pollo o verduras oscuro:1.9 l
- Hoja de laurel:1
- Pimienta negra recién molida:1 cucharadita
- Diente de ajo pelado:1
- Rebanadas gruesas de pan crujiente:8
- Queso gruyere rallado:225 g
- Hojas de tomillo fresco:1 cucharada
Consejos
- Si las cebollas se doran antes de ablandarse, baja el fuego y continúa la cocción; el mejor sabor viene de una caramelización lenta y uniforme.
- Para una versión vegetariana, usa caldo oscuro de setas o un caldo de verduras bien tostadas.
- Si tus cuencos no resisten el gratinador, gratina las tostadas con queso en una bandeja y pon una en cada cuenco justo antes de servir.
- Puedes preparar la base de cebolla con un día de antelación; después solo tendrás que hervirla con el caldo y terminarla con pan y queso.