Tarta soufflé japonesa ligera y esponjosa (cotton cheesecake)

Soufflé de queso
Tarta soufflé japonesa: aireada, tierna y ligeramente dulce, ideal para un postre elegante y ligero.
Esta tarta soufflé japonesa es de esas recetas que me encanta preparar cuando quiero algo elegante pero ligero. Ofrece una textura de ensueño, como una nube: ligera como el aire y a la vez delicadamente cremosa, con un dulzor sutil que resulta a la vez refinado y reconfortante.
Te guío con técnicas sencillas: calentar el queso crema con suavidad, incorporar un merengue brillante con movimientos envolventes y hornear al baño maría para lograr el característico levado tipo soufflé. Sírvela ligeramente fría, espolvoreada con azúcar glas, y verás cómo se iluminan las caras.
Información nutricional (por porción)
Instrucciones
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1
Precalienta el horno a 160–165 °C (325 °F). Forra la base y los lados de un molde desmontable de 20 cm con papel de hornear y envuelve el exterior con papel de aluminio resistente para que no entre agua.
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2
Pon a punto de ebullición una olla con agua para el baño maría. Coloca el molde envuelto dentro de una bandeja de horno profunda que permita que el agua caliente llegue hasta la mitad del molde.
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3
En un bol resistente al calor colocado sobre un baño de agua apenas humeante, une el queso crema suavizado, la mantequilla y la leche. Bate hasta obtener una mezcla homogénea y tibia; retira del calor y agrega las yemas de huevo, 100 g de azúcar (para la base), el zumo de limón, el extracto de vainilla, la sal, la harina de repostería y la maicena. Mezcla hasta que la masa esté sedosa y sin grumos.
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4
En un bol limpio y seco, bate las claras con el cremor tártaro hasta que estén espumosas. Añade poco a poco 50 g de azúcar y sigue batiendo hasta obtener picos firmes y brillantes para el merengue.
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5
Incorpora un tercio del merengue en la masa de queso con movimientos envolventes para aligerarla; después añade el resto en dos tandas con una espátula, usando mucha delicadeza para conservar el aire.
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6
Vierte la masa en el molde preparado y alisa la superficie. Coloca el molde dentro de la bandeja y, con cuidado, vierte el agua caliente hasta que llegue a la mitad de los lados del molde.
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7
Hornea a 160–165 °C (325 °F) durante 50–60 minutos, o hasta que la superficie tenga un tono dorado claro y el centro aún se mueva ligeramente al sacudirlo. Si se dora demasiado rápido, cubre ligeramente con papel de aluminio.
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8
Apaga el horno y abre la puerta entreabierta. Deja la tarta dentro durante 15 minutos y luego sácalo del horno. Cuando se pueda manipular, retira el papel de aluminio y el aro del molde y deja enfriar completamente sobre una rejilla. Refrigera al menos 2 horas antes de servir.
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9
Espolvorea ligeramente con azúcar glas justo antes de servir. Para disfrutar la mejor textura, sírvela ligeramente fría para que conserve su miga tierna y tipo soufflé.
Ingredientes
- Queso crema (a temperatura ambiente):225 g
- Mantequilla sin sal:30 g
- Leche entera:60 ml
- Huevos grandes (separar yemas y claras):4 unidades
- Azúcar blanca (para la masa):100 g
- Azúcar blanca (para el merengue):50 g
- Harina de repostería (cake flour):40 g
- Maicena (fécula de maíz):8 g
- Zumo de limón fresco:5 ml
- Extracto de vainilla:5 ml
- Sal:1/8 cucharadita
- Cremor tártaro:1/4 cucharadita
- Azúcar glas (para espolvorear):1 cucharada
Consejos
- Los ingredientes a temperatura ambiente se integran mejor: saca el queso crema y los huevos con antelación.
- Incorpora el merengue con suavidad para mantener el aire; batir en exceso desinflará la mezcla y reducirá el levado.
- Usa baño maría y envuelve el molde con aluminio para mantener la humedad del horno estable y evitar grietas.