Baursaks ricos en proteínas: buñuelos de yogur y garbanzo

Baursaks proteicos
Baursaks crujientes y esponjosos, enriquecidos con harina de garbanzo, yogur y suero.
Los baursaks son un clásico de Asia Central: masa frita crujiente por fuera y aireada por dentro. De niño los veía inflarse en el aceite y eran puro consuelo; aquí les doy un giro moderno y alto en proteínas usando harina de garbanzo, yogur griego, requesón y un toque de proteína de suero para mantener ese bocado esponjoso pero con más sustancia.
Son sorprendentemente fáciles de preparar en casa: se mezcla una masa apenas pegajosa, se deja reposar un rato, se pinchan trocitos y se fríen hasta dorar. Sírvelos calientes con miel, mermelada o espolvoreados con azúcar glas; funcionan como snack contundente, desayuno o picoteo proteico para invitados.
Información nutricional (por porción)
Instrucciones
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1
Calienta la leche hasta unos 43 °C; añade la miel y la levadura seca activa, remueve y deja reposar 5 minutos hasta que la mezcla esté espumosa.
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2
En un bol grande mezcla con varilla la harina de trigo, la harina de garbanzo, el polvo de proteína de suero y la sal.
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3
En otro bol bate el yogur griego, el requesón bien escurrido, los huevos y la vainilla hasta obtener una mezcla homogénea. Incorpora la mezcla de leche y levadura.
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4
Vierte los líquidos sobre los ingredientes secos y mezcla hasta formar una masa ligeramente pegajosa y cohesionada. Añade 1 cucharada de harina o un chorrito de agua solo si es necesario: la masa debe quedar blanda pero no pegajosa.
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5
Cubre el bol con un paño limpio y deja reposar 20 minutos a temperatura ambiente para que la masa se relaje y la levadura actúe (puede subir un poco).
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6
Calienta el aceite en una olla gruesa hasta unos 177 °C y prepara una bandeja con papel absorbente para escurrir.
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7
Separa porciones del tamaño de una nuez (aprox. 1 cucharada, 15 ml) y, con los dedos húmedos o enharinados, forma pequeñas bolas o discos. Fríe en tandas pequeñas para que la temperatura del aceite no baje.
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8
Fríe cada tanda 2–3 minutos, dándoles la vuelta una vez, hasta que estén doradas y bien infladas. Saca con una espumadera y deja escurrir sobre el papel absorbente.
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9
Sirve calientes espolvoreados con azúcar glas o rociados con miel. Disfruta enseguida para aprovechar su textura óptima.
Ingredientes
- Harina de trigo (todo uso):188 g
- Harina de garbanzo (besan):120 g
- Polvo de proteína de suero sin sabor:90 g
- Yogur griego natural:240 g
- Requesón (cottage cheese), bien escurrido:180 g
- Huevos grandes:2 piezas
- Leche tibia (≈43 °C):180 ml
- Levadura seca activa:2 cucharaditas
- Miel:15 ml
- Sal:1 cucharadita
- Extracto de vainilla (opcional):1 cucharadita
- Aceite vegetal (para freír):960 ml
- Azúcar glas o miel extra (para servir):2 cucharadas
Consejos
- Si no tienes polvo de suero, sustitúyelo por 60 g extra de harina de garbanzo y aumenta el yogur griego en 60 g; la textura cambiará ligeramente.
- Mantén el aceite entre 171–182 °C para que los baursaks se inflen y no absorban exceso de aceite: si está más frío absorben grasa, si está muy caliente se doran por fuera sin cocinarse por dentro.
- Fríe rápido y en tandas pequeñas sin amontonar; piezas pequeñas y uniformes aseguran una cocción pareja y un buen inflado.