Tarta salada de cebolla francesa

Tarta de cebolla francesa
Una tarta salada de cebolla francesa con masa crujiente de mantequilla, cebollas caramelizadas, crema ligera y queso gruyer dorado.
Esta tarta de cebolla francesa convierte lo mejor de la sopa de cebolla en una porción salada y fácil de servir: cebollas muy tiernas, un poco de caldo de setas, una crema discreta y una capa de gruyer que se dora en los bordes. Es suficiente para una cena, pero también queda muy bien en un brunch con una ensalada verde ácida.
El relleno depende de cocinar la cebolla con paciencia. Primero se tapa la sartén para que la cebolla se ablande sin quemarse; después se destapa para que pierda humedad y concentre su dulzor. El caldo se reduce con la cebolla y deja un fondo sabroso, no solo dulce.
Hornear la masa en blanco ayuda a conseguir porciones limpias y una base crujiente bajo la crema de cebolla. El relleno es bajo, más parecido a una tarta que a una quiche alta, por eso basta con un huevo y un poco de nata para ligar la cebolla sin tapar su sabor.
Sirve la tarta tibia, no recién salida del horno, para que la crema termine de asentarse. Las sobras se recalientan bien en el horno, donde la base recupera textura y el queso vuelve a tomar un borde tostado.
Información nutricional (por porción)
Instrucciones
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1
Mezcla la harina con 1/4 de cucharadita de sal en un bol grande. Incorpora la mantequilla fría hasta obtener migas gruesas con algunos trozos pequeños.
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2
Añade el agua fría y remueve solo hasta que la masa forme grumos grandes. Júntala en un disco, estírala hasta unos 28 cm y colócala en un molde de tarta de 23 cm ligeramente engrasado.
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3
Recorta los bordes, pincha la base suavemente y congela la masa 15 minutos mientras calientas el horno a 200 °C.
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4
Cubre la base fría con papel de aluminio engrasado y pesos de repostería. Hornea 13 minutos, retira el papel y los pesos, y hornea 6 minutos más, hasta que los bordes estén apenas dorados.
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5
Derrite 15 g de mantequilla con el aceite de oliva en una sartén amplia a fuego medio. Añade la cebolla, tapa, baja a fuego medio-bajo y cocina 15 minutos, removiendo una o dos veces.
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6
Destapa, añade la sal restante y el azúcar, y cocina 15 a 20 minutos más, hasta que la cebolla esté tierna, dorada y ligeramente caramelizada.
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7
Añade el brandy, si lo usas, y el caldo. Sube el fuego y hierve suavemente, raspando el fondo de la sartén, hasta que casi no quede líquido. Sazona con pimienta y deja templar.
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8
Bate el huevo con la nata en un bol mediano y mezcla con la cebolla templada. Vierte el relleno en la base horneada y repártelo de forma uniforme.
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9
Espolvorea el gruyer por encima y hornea a 200 °C durante 25 a 30 minutos, hasta que la crema cuaje y el queso se dore en algunos puntos.
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10
Deja reposar la tarta 10 minutos antes de cortarla. Sírvela tibia o a temperatura ambiente con una ensalada verde crujiente.
Ingredientes
- Harina de trigo común:250 g
- Sal fina:3/4 cucharadita
- Mantequilla sin sal, fría y en cubos:115 g
- Agua fría:45 ml
- Cebollas amarillas, partidas por la mitad y en rodajas finas:680 g
- Mantequilla sin sal:15 g
- Aceite de oliva:15 ml
- Azúcar blanco:1 pizca
- Caldo de setas bajo en sal:240 ml
- Brandy o vermut seco:10 ml
- Pimienta negra recién molida:al gusto
- Queso gruyer rallado:60 g
- Huevo grande:1
- Nata para cocinar:120 ml
Consejos
- Si la cebolla se dora antes de ablandarse, baja el fuego y añade una cucharada de agua.
- El caldo de setas mantiene la tarta vegetariana y aporta una base sabrosa.
- Puedes usar una base salada comprada de 23 cm si tienes poco tiempo; hornéala en blanco según las instrucciones del paquete.
- Deja templar la cebolla antes de mezclarla con el huevo para que la crema quede lisa.