Chiles Rellenos Auténticos con Queso Fundido

Chiles Rellenos
Poblanos tatemados rellenos de queso fundido y envueltos en un capeado esponjoso y dorado.
Hay algo realmente mágico en el contraste de un chile relleno perfecto. El sabor ahumado del chile poblano tatemado se encuentra con el centro fundente del queso derretido, todo envuelto en un capeado de huevo ligero como una nube y frito hasta alcanzar la perfección dorada. Es un trabajo hecho con amor que trae los sabores vibrantes de la cocina tradicional mexicana directo a tu mesa y, sinceramente, ese primer bocado hace que cada minuto de esfuerzo valga la pena.
El secreto de un gran chile relleno reside en el capeado. Al batir las claras a punto de nieve antes de envolver delicadamente las yemas, se crea una cobertura notablemente aireada y ligera, en lugar de una pesada o grasosa. Tradicionalmente servidos con un caldillo de tomate ligero, estos chiles son el platillo reconfortante definitivo para quienes aman los sabores audaces, auténticos y el arte culinario casero.
Información nutricional (por porción)
Instrucciones
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1
Asa los chiles poblanos directamente sobre la flama de la estufa o bajo el asador hasta que la piel esté completamente ampollada y negra por todos lados.
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2
Coloca los chiles tatemados en un tazón y cúbrelos con una tapa o plástico adherente durante 10 minutos para que suden, lo que facilitará quitarles la piel.
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3
Pela con cuidado la piel quemada de los chiles usando tus dedos. Haz un pequeño corte longitudinal en cada uno y retira las semillas manteniendo el tallo intacto.
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4
Corta el queso en tiras gruesas y rellena cada chile generosamente. Puedes usar un palillo para cerrar la abertura si el chile se abre demasiado.
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5
Para la salsa, licua los jitomates, la cebolla y el ajo hasta obtener una mezcla suave. Cocina a fuego lento en una cacerola con el caldo y sal por 10-15 minutos.
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6
Coloca la harina en un plato poco profundo. Pasa cada chile relleno por la harina hasta que esté bien cubierto, sacudiendo cualquier exceso.
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7
Separa las claras de las yemas. En un tazón grande, bate las claras con una pizca de sal hasta que formen picos firmes.
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8
Incorpora suavemente las yemas a las claras con una espátula, realizando movimientos envolventes para no perder el aire de la mezcla.
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9
Calienta el aceite en una sartén grande a fuego medio-alto. Pasa un chile enharinado por el capeado y colócalo con cuidado en el aceite caliente.
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10
Fríe los chiles de 2 a 3 minutos por lado hasta que el capeado esté dorado y crujiente. Escurre sobre papel absorbente y sirve de inmediato con la salsa de tomate caliente.
Ingredientes
- chiles poblanos grandes:6 piezas
- queso Monterey Jack o Oaxaca:225 g
- harina de trigo de todo uso:60 g
- huevos grandes:4 piezas
- sal:1 cdta.
- aceite vegetal:250 ml
- jitomates Roma:3 piezas
- cebolla blanca:40 g
- diente de ajo:1 pieza
- caldo de pollo o vegetales:250 ml
Consejos
- No peles los chiles en exceso; esos pequeños restos de piel tatemada aportan un sabor ahumado increíble al platillo.
- Asegúrate de que el aceite esté lo suficientemente caliente (aprox. 175°C) antes de añadir los chiles para que el capeado se selle al instante sin absorber grasa extra.
- Usa una cuchara para bañar la parte superior del chile con un poco de aceite caliente mientras se fríe la base; esto ayudará a que el capeado cuaje de forma pareja.